Capitulo XVIII

 Capitulo 18

San Petersburgo
La que tiene a Nevsky y Griboyedova 

Desperté adentro... del estadio  otrora invadido por extraterrestres, según relatara Juan Salvo.. hasta las Manos.
Ese mismo estadio que explotara por la Saeta rubia... siempre entrecejas el arco, siempre por desenvainar, no lo vi jugar pero de tantos comentarios ya me parece haberlo visto. Ese mismo estadio de muchos superclásicos en la popular visitante obviamente, y por lo tanto disfrutando doblemente los goles de Boca, y sufriendo también ..que es la esencia de la rivalidad, como con aquel golazo de un marcador de punta al Loco, su único gol creo, nunca más convirtió y testigo del planchazo vengador contra la traición .
En ese estadio donde ví jugar juntos a Diego, el mejor y Kempes, el Matador contra URSS. El resultado, lo de menos, era amistoso pero tuve ese dichoso privilegio!! 
vamos Argentina...
La que tiene a Kempes y Maradona!!!

Por la mañana
Imploré junto a feligreses ortodoxos rusos y heterodoxos turistas en la torre del campanario de la Basílica San Isaac,  imploraba y cantaba...
Vamos Argentina...
el cantor en su pensar sumido
mira el monumento del tirano vacío, amenazante...El caballero de bronce, sobre la gran piedra de trueno,  la roca de mayor tamaño trasladada por fuerza humana, estatua ecuestre de Pedro pisando la serpiente que representa los males de Rusia, a diferencia del monumento del Mariscal Zhukov cuyo equino pisa un águila nazi. Ante tanto torpedeo de Hollywood, una vez más, vale reivindicar la determinante participación de Zhukov y ejército ruso  en la liberación de Berlín.
Luego en Paseo náutico de las islas del Norte imploré como diaguita calchaquí a Mayurmama, diosa sirena del agua que maneja entre otros dones los cauces de los ríos, ese Paseo que llega a la altura de la alta torre Laktha, el parque 300 Letiya, el dichoso estadio unido por un puente peatonal a la otra isla de las playitas públicas del Báltico, las que agendé para el.dia siguiente tanto para celebrar el pase a octavos como para sacarme la mufa en caso de eliminación.
En caravana interminable albiceleste como en una aventura colectiva de Julio Verne en una eterna escalera mecánica descendimos casi al centro de la tierra. Estación Admiralteskaya, los bajos fondos tan lujosos como los mismos salones del palacio donde impera el olvido, o en su defecto del virtuoso Palacio de Catalina, en homenaje a la emperatriz rusa, la alemana del Báltico.
Sueños, sueños de clasificación
Un incesante Vamos Argentina sabes que yo te quiero...
Once jugadores en busca de un conductor,  empíricamente más pirado que Pirandello.
Otra vez Nigeria... un clásico contemporáneo de los mundiales y  también JJOO pero está fuera de lugar recordar a Sensini pidiendo offside.
Diego Diego!! el grito desesperado de Cani. Diego acomodaba el balón y gesticulaba a los que estaban en el aérea, al Pájaro no lo miraba pero lo había visto.
En Sudáfrica, Messi no podía con arquero que volaba y volaba igual que las gaviotas negras.
Y en Brasil... para espectadores neutrales habrá sido partidazo, se mataron a goles, en las copadas arenas de Copacabana... difícil es que me crean pero por momentos allí con el amigo Emi hemos sufrido. 
Llegamos a estación Krestovsky Ostrov, una masa uniforme una columna inacabable atravesaba parque Krestovsky por la ancha avenida del medio por dónde se abrían las grandes alamedas? 
Un parque de diversiones Divo Ostrov con una tentadora noria, noria que veo, noria que quiero, reconozco mi adicción, soy noria-dependiente, en noche blanca...radiante gira la noria, cuando la cabina llega a lo más alto una vista inmejorable de la isla que también se llama Acme perdón Krestovsky, el estadio, el parque que es un primor Primorsky Probedy, Plyazh la playa pública, la cúpula del complejo gastronómico, el puente peatonal, los canales y el Báltico, cuyas aguas en Junio son propicias para un buen baño, puedo dar fe. 
Cuesta creer que en ese verde parque haya funcionado crematorio de miles de cuerpos masacrados durante el bloqueo de Leningrado. 

Un par de pasos más adelante un amigo tucumano con un tetra de tinto, ese sí un verdadero tetracampeao! 
Antes de llegar al estadio del Zenith, un lago de cisnes blancos propios de una velada de ballet con la gracia de Maya Plisétskaya, pero entre ellos un preocupante cisne negro,  por esos misteriosos caprichos de la mente no lo asocié a Nigeria, sino a Etiopía, concretamente al abuelo negro de Pushkin que de allí provenía y que fue colaborador y protegido de Pedro El grande, corrían rumores que se había fugado de la ópera Aida, que Verdi lo anduvo buscando como loco pero probablemente se trate de una fake news...siempre hubo.  Allí frente a mí con autoridad Vladimir Lenin casi primer control para ingresar al estadio del Zenith, por sí solo el más bello pero naturalmente (nunca mejor dicho)  potenciado por la bendita culpa del maravilloso entorno.
Zenith. Nunca mejor dicho en esa cancha resurgimiento, hoy vamo a alentar y ser mejor tercero..

Continuará...

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