Capitulo IV

 Capitulo 4

Juana, la andarusa. 


Emergiendo de los bajos fondos del metro, línea verde, en la estación Teatralnaya, allí estaba, la fuente Petrovskiy, frente al Gran Teatro, eso significa Bolshoi, con sus ocho imponentes columnas y el.aguila bicefala altiva en su fachada, que reemplazó la hoz y el martillo. 
Allí en dicha histórica fuente encontré a Juana quien me guiara con su humildad moscovita y su gracia andaluza. Lo digo en singular porque su voz melodiosa ejerció sobre mí un encantador hipnotismo y  plácido atontamiento, olvidé el resto del mundo, sentí que era el único destinatario de cada una de sus palabras, dedicadas indudable y exclusivamente a mí, las cuales iban al compás del concierto de piano de Tchaikovsky, jamás podré olvidar,  y decían así:

El teatro Bolshoi nació en 1776 como una compañía teatral fundada por el príncipe Piotr Urúsov y el empresario inglés Michael Maddox.

A partir de 1780, la compañía se presentó en el teatro Pretrovsky, construido por Maddox. En 1805, un incendio destruyó el edificio, por lo que tuvo que ser reconstruido. El edificio actual, un maravilloso ejemplo de arquitectura rusa clásica, fue diseñado por el arquitecto Bovet en 1825.

En el Bolshoi se estrenaron algunas de las obras de danza clásica más prestigiosas: El Lago de los Cisnes, El Cascanueces, Romeo y Julieta ( justo allí me miró como estableciendo un código de camaradería sentimental )

Y para disimular continuó...

Casi la totalidad de las obras que se representan son de origen ruso y están protagonizadas por la compañía de Ballet y Ópera del Bolshoi."

En realidad Juana la anda-rusa, nos guiaba en un itinerario turístico a pie, a un grupo de sudamericanos, donde predominaban argentinos, una banda divertida y jocosa, que sin llegar a ebriedad parecían (lo admito, parecíamos) los amigos de Gorozhin, tentaciones de risa y hasta veces carcajadas como estudiantes secundarios por palabras con doble sentido u oportunas ocurrencias. Cerca del grupo de inadaptados nos festejaba hasta lo infestejable una esbelta y voluptuosa peruana,  alta y mística como Machu Picchu, versión incaica de Anastasia Filippovna, cuya atención era disputada entre estos idiotas que jugaban a ser príncipes, en ésta contienda no formaba parte, mis ojos y todos mis sentidos eran para mí Juana, que me seguía diciendo cosas bonitas con notoria complicidad. 
Nótese, sino les miento lo que de sus labios, fluyó con frescura cuál chorrillo de la propia fuente Petrovskiy:

"Las Fuentes de Moscú una vez permitieron el acceso al agua potable a los moscovitas, y ahora decoran muchas de las plazas y parques de la capital de Rusia. Sólo está fuente fue construida antes de la Revolución de 1917, la Fuente Petrovskiy, frente al Teatro Bolshoi, que alguna vez también se llamó Petrovskiy."
Quise sumar un poroto con algunas de las pocas que uno sabía y acoté al pasar que si era correcto que las temporadas siempre se abren con obras de Glinka
Y mi andarusa: "Muy bien, hizo los deberes!!!"
Como se desprende, era evidente!!! a toda persona ducha en relaciones humanas la naturaleza de semejante confesión me catapultó a un estadío de paroxismo, que supe contener no sin mayores dificultades, armoniosamente en pleno vuelo con la obertura de Ruslian y Ludmila, obviamente de Glinka, como banda de sonido... de este capítulo.

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