Capitulo II

 Capitulo 2

Hogar Sukharesky Hogar
Por Gus Ange.

Al llegar al hotel Sukharesky me recibió, valga la tautología, la dulce sonrisa de una amable  joven conserje de lacios cabellos rubios, predispuesta en hacerse entender y atender mis inquietudes. Por mi parte, ensayé unas palabras de.cortesía en su idioma que había aprendido para tales ocasiones, expresiones rompe-hielo que contribuyen a una mejor disposición.
Como demostración de cordial hospitalidad me asigno la habitación ideal, como decorada a mi gusto, empapelado, cortinas, acolchado y algún detalle que se me escapa, todo en azul y oro!!!
El hotel contaba con un elegante restaurante, Graff Lounge, el cual tenía acceso tanto desde interior del hotel como puerta a la calle Peroulek, o sea abierto al público en general,  no solo huéspedes. Dividido en dos sectores, el comedor propiamente dicho con mesas y sillas delicadamente vestidas en composé,  y el living con cómodos sillones morados propicio para la charla intimista acompañado de un buen trago, café o un no sé qué...pero reconvertido para ocasión en un mini fan fest con pantalla grande.
Ra sí a !!! Ra sí a !!! Así alentaban el mozo, el adicionista, y el barman mis drusia (amigos rusos). Así alentaba toda la extensa e intensa Rusia.
A diferencia de lo que vería luego en las calles, plazas, museos y estadios, era el único latinoamericano hospedado en el hotel, todos europeos.
En las cercanías, a la vuelta la iglesia de la Trinidad sobre la avenida Sukhareskaya se destaca Strannoprimmy Dom un recinto que desde afuera por su impactante fachada barroca hace honor cacofónico al nombre, un Duomo extraño con columnas, primando un señorial jardín, pareciera un importante museo, un gran teatro, un palacete zarino donde imaginé aquellas grandes veladas de gala donde solía brillar Anna Karenina, aunque quisiera pasar desapercibida, danzando con fino vestido acampanado con su oculto pretendiente. 
En ese estado de lúcida ensoñación aparecí frente a la comprensiva conserje  edificio resultó ser un antiguo hospedaje de heridos. Al saber esto, me llevó a rememorar, vaya a saber porque razón al Dr. Shivago, no sólo en su hipocrático ejercicio de la profesión sino que además y con mayor acento  en su extensa y esquiva historia de amor, extensa en tiempo y espacio, extensa e intensa como toda Rusia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Capitulo XVII

Capitulo XV

Capitulo IX